Paneles fotovoltaicos
Captan la luz solar y la convierten en electricidad durante el día. Cuanto más sol y más paneles, más generación.
Un sistema solar conectado a la red produce energía durante el día, reduce o elimina tu factura, y el excedente puede inyectarse a la red. La forma más directa de que el sol te empiece a pagar la luz.
Captan la luz solar y la convierten en electricidad durante el día. Cuanto más sol y más paneles, más generación.
Convierte la energía de los paneles —corriente continua— en la que usa tu instalación —alterna— y la sincroniza con la red.
Lo que generás se consume primero en tu instalación: cada kW del sol es un kW que no le comprás a la distribuidora.
Lo que generás y no usás puede volcarse a la red. Según la normativa y tu distribuidora, se descuenta de tu factura.
Los on-grid puros no almacenan: usan el sol de día y la red el resto. Por eso son los más económicos de instalar.
Es la opción de mejor relación costo-beneficio para quien ya tiene red eléctrica y quiere bajar la factura. La inversión se recupera con el ahorro mensual. Importante: un on-grid puro no funciona durante un corte de luz (se apaga por seguridad); si necesitás respaldo, se suma batería (sistema híbrido).
Cubrir buena parte del consumo diurno y bajar la boleta.
El consumo es de día cuando hay sol: match casi perfecto, gran ahorro.
Mucha superficie de techo y consumo diurno: ideal para gran generación.
Analizamos tu factura y tu consumo real para dimensionar el sistema que más te conviene (no el más grande, el más rentable), y dejamos todo en regla para la inyección si corresponde.
Contanos qué necesitás y lo diseñamos como ingeniería: a tu medida, integrado y con soporte real.