Reconocimiento facial
Se identifica con su rostro, sin contacto ni tarjeta. Rápido, higiénico y difícil de falsificar o prestar. Ideal para alto flujo y manos ocupadas.
El control de acceso de personas reemplaza la llave física por credenciales que controlás vos: una cara, una huella, una tarjeta o un QR. Das y quitás permisos en segundos, y sabés siempre quién entró.
Se identifica con su rostro, sin contacto ni tarjeta. Rápido, higiénico y difícil de falsificar o prestar. Ideal para alto flujo y manos ocupadas.
Identificación por biometría de huella. Confiable y económica para oficinas y espacios cerrados.
Credencial de proximidad: se acerca y abre. Fácil de dar y de dar de baja si se pierde, a diferencia de una llave física.
Acceso por código en el celular o teclado. Práctico para accesos temporales y visitas.
Combinar dos —tarjeta + PIN, o cara + PIN— para zonas de alta seguridad.
Lo importante no es 'abrir sin llave': es dar de alta a un empleado nuevo en segundos, darlo de baja el día que se va sin recuperar ninguna llave, definir quién entra a qué zona y en qué horario, y tener registro de cada ingreso. La llave física no te da nada de eso.
Facial o huella, permisos por área y horario, baja inmediata al desvincular personal.
Facial o tarjeta para residentes en accesos peatonales.
Huella o QR según membresía activa.
Elegimos el método según el flujo, el ambiente y el nivel de seguridad de cada acceso (no es lo mismo la puerta principal que un depósito), y lo dejamos integrado para administrar todo desde un solo lugar.
Contanos qué necesitás y lo diseñamos como ingeniería: a tu medida, integrado y con soporte real.